“Renacimiento. Maquiavelo y Giordano Bruno, los inicios de la modernidad”, por Francisco Piñón Gaytán

“Renacimiento. Maquiavelo y Giordano Bruno, los inicios de la modernidad”, por Francisco Piñón Gaytán
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El “hombre” no existe, como no existe la “humanidad”, fuera de las ideologias histórico-filosófíco-políticas. Los hombres existen (viven, sufre, mueren) en determinados lugares y países, con determinadas “ideologías” o “visiones del mundo”. Lo que entendemos por “humanismo” no es, por tanto, algo único, lineal, como sí lo pudiésemos encerrar en el concepto de “naturaleza humana”. El hombre es su historia, y ésta, es la actividad del hombre en el tiempo.

La filosofía del Renacimiento italiano tienen en Nicolás Maquiavelo y Giordano Bruno dos dignos representantes. El primero comprende al hombre terriblemente mundando, movido por pasiones terrenales, gloria y honor, e imbuido de una técnica-instrumento, prefectamente definida en orden a fines prácticos y detectables. Mientras que el segundo, recupera el ideal humanista de la vuelta a la naturaleza y, al mismo tiempo, la centralidad del hombre en un cosmos, en donde la teoría tecnocéntrica ya empezaba a secularizarse.

 

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